jueves, 4 de febrero de 2016

Juan León, el rey de la serranía.










Era una tarde de verano de finales de los setenta.
Mi abuelo me contó que hubo una vez un bandolero más famoso incluso que "Curro Jiménez", que por aquel entonces era el tío más grande de la sierra y de la televisión.
Yo, con muy corta edad, decía que no, que Curro Jiménez era mejor... Y él me decía que no, que Juan León lo fue mucho más y comenzó a contarme su historia, la del bandolero más famoso de la serranía...
Varias tardes más, a lo largo de los años, yo iba creciendo y le pedía que me contase historias de Juan León y él accedía a ello.
Recuerdo frases sueltas, como si su voz aún viviese en el interior de mi cerebro: "robaba a los ricos para dárselo a los pobres", "...el rey de la serranía".
Juan León era el héroe de sus noches, tras una jornada agotadora, trabajando en una mina de plomo, llegaba y pasaba página tras página, dándo vida a unos personajes que se debatían entre mil y una aventuras.

Tanto llegué a conocer a Juan León, que cuando en la calle (sí...antes los niños jugaban en la calle, aunque parezca increíble) o en el colegio, jugábamos "a Curro Jiménez" y cada uno elegía un personaje de la famosa serie de Sancho Gracia, bandoleros, yo decía que era Juan León.
¿Quién es ese? preguntaban los niños con los que jugaba "el rey de la serranía que robaba a los ricos para dárselo a los pobres", respondía yo.
Y simulábamos ir a caballo, aquel que era considerado el jefe de nuestra banda, que por supuesto se había escogido como personaje a Curro Jiménez, junto a sus lacayos el Estudiante, el Algarrobo y un bandolero que iba por libre y que nadie conocía, pero que como el que lo había elegido, no había interferido a la hora de seleccionar un personaje secundario, pues era aceptado sin más.
Poco a poco, la moda de jugar a los bandoleros fue pasando. Curro Jiménez acabó su emisión, mi abuelo dejó este mundo cuatro años después y la voz que me contaba las peripecias de Juan León, se apagó para siempre...
En mi mente durmieron aquellos retazos que mi abuelo me contaba sobre Juan León, durmieron tanto y tan profundamente que ya fue imposible despertarlos nunca más, y se hundieron en la profundidad de mi cerebro, siendo archivados en algún lugar tan oculto del mismo que ya jamás podré recuperarlos.
Pero siempre recordé el título: Juan León, el rey de la serranía.
Y el tiempo pasaba y pese a todo, aún resonaba en mi mente el eco lejano de aquella voz recitando sólo aquel título.
Llegó internet y un buen día, en una de mis búsquedas aleatorias de recuerdos, me dio por escribir en Google el título de la obra.
Descubrí que era una novela de tres tomos, con más de cuatromil páginas, que fue escrita por Jesús G. Ricote, que era de aparición semanal y que fue muy famosa en su época.
Y descubrí lo mejor de todo... su precio, elevado, muy cotizada y en condiciones, a veces, nada óptimas.
Los años pasaban y de tarde en tarde, hacía un repaso de ciertas páginas de antigüedades en busca de algún ejemplar en buen estado aunque fuese sólo el primer tomo.
Hace poco lo encontré. Su precio, los tres tomos, era el de siempre, pero tenían un aspecto bastante aceptable, así que había que pensar, posiblemente, no habría otra posibilidad de poder tener los tres tomos de Juan León, pero ¿de dónde sacaba la pasta para adquirirlos?
Hacía cuatro años que mi abuela había ido en busca del que fuera su marido y me dejó una pequeña cantidad de dinero que, casualidad, coincidía con el precio exacto de lo que los tomos costaban. Siempre había buscado algo especial para dedicar ese dinero, tenía muy claro que no podía destinarlo a cualquier cosa, tenía que ser algo muy especial y esos libros serían perfectos. Los compré.

Cuando llegaron a casa, abrí el paquete con sumo cuidado y allí estaban... el origen de aquel eco en mis recuerdos...
El papel, malo como no podía ser de otra manera, digno del folletín que contenía, variaba de color a lo largo de los tomos debido al uso, tal vez, de celulosas distintas. Guillotinados de manera desigual, algunas letras casi imperceptibles, borradas por el paso del tiempo que los consume y quema lentamente.
Comencé a leer, posando mis ojos por primera vez en aquellas letras y volví a darle vida a Juan León, el rey de la serranía, descubriendo que el libro, cuando hablaban los personajes, lo hacían en "andalú", de tal manera que incluso a mí, a veces me costaba entender lo que querían decir.
Lo primero que me gustó fue que hablaba de pueblos en los que yo había estado y conocía. Hablaba de un nacimiento, de la noche, de tormenta, de cortijos, de señoritos y sirvientes.
Me resultó muy curioso y comenzó gustándome.
Por delante, cuatro mil doce páginas, algunos dibujos de vez en cuando, láminas a color que lo adornan y muchas ganas de saber por qué a mi abuelo le entusiasmaban tanto aquellos libros.
En la búsqueda de información para poder escribir un poco sobre esto, encontré una segunda parte titulada Juan de Dios, médico de los pobres, del mismo autor.
Lo cierto es que no hay mucha información sobre esta obra, ni de la de Juan León en la red, o tal vez, no he sabido buscar como es debido, pero, a grandes rasgos, esta es la manera en la que conocí estos libros y cómo setenta años después de que mi abuelo los leyera, los estoy leyendo yo.
Los leo de noche, antes de dormir, sin prisa, saboreando cada letra, pasando con cuidado sus viejas y quebradizas páginas...


"Juan León
El bandido más famoso que pisó la tierra entera. El más valiente, el más bueno... roba al rico para al pobre poder darle..."

El payaso del mal (Clown)

Director: Jon Watts
Actores: Andy powers Peter Stormare, Laura Allen, Chuck Shamata
Duración: 100 min
Género: Terror
Año:2014
País : EEUU                                   








 Argumento

En la fiesta de cumpleaños de un niño, el payaso que sus padres habían contratado, no aparece.
Ante tal situación, dado que el chaval le encantaría recibir la visita del susodicho caricato, su padre que en esos momentos se encuentra en una casa de las que tiene para vender a través de su inmobiliaria, encuentra en el sótano un disfraz que le sacará del apuro, por viejo y descolorido que esté, se encuentra completo.
La fiesta termina y todos se marchan.
Cuando el hombre intenta quitarse el disfraz, no lo consigue, como si estuviera pegado a él, mientras va aumentando su hambre, acabando con toda la comida de la casa.
La desesperación es tal que intenta averiguar a quién perteneció la casa donde estaba oculto en un viejo baúl, el traje y es cuando descubre la terrible realidad: no es un disfraz, se trata de la piel de un diablo devorador de niños...

Crítica

A priori, me resultó que se trataría de una payasada en toda regla, y en sus primeros diez o quince minutos, así lo creí, pero de repente, todo se precipita hacia un abismo en el que la transformación en ser demoníaco toma las riendas del film.
Toques sangrientos los justos, pero bien hechos y salvajes, y una historia que aunque tiene sus carencias, por lo menos, logró atraparme con más fuerza de la que que esperaba.
La decadente transformación del ser humano en demonio, sucia, malsana y aberrante, es el punto fuerte del film, cuyo final terrible se ve venir desde muy pronto.
Cuando el hombre deja paso a la bestia y se convierte en un voraz devorador de niños, es cuando la película toma un pulso decidido y, aunque tiene altibajos, más o menos te mantiene espectante.
A mi juício, se desaprovecha la explicación de la maldición, aunque las escenas grabadas en la cámara que encuentra la esposa de la víctima endemoniada, me resultaron de lo mejor junto con las escenas del laberinto de los tubos donde juegan los niños y el final.
Cumple lo que promete y quien quiera ver una peli de miedo decente, verá su deseo concedido, si no os gustan los payasos, mejor, así os dará más miedo.

Última claqueta

Nunca me gustaron los payasos.
No es que sufra coulrofobia, pero no me gustan.
Supongo que porque ocultan su rostro de forma exagerada, con proporciones anormales y siempre gesticulan en exceso o tal vez... visioné IT demasiado pronto...
Lo siniestro de un personaje concebido para hacer reir, ante el cual, un niño baja la guardia, y que se convierte en un demonio de afilados dientes cuyo único fin es aniquilar tu corta existencia. Tal vez, visionar IT tan pronto en mi vida fue una mala idea, o quizá no... pues cuando encuentras una peli como esta, en la que la figura del payaso es tan terrorífica como Pennywise, la disfrutas más, porque ese miedo de niño, aún duerme en tu interior y lo escuchas rugir, desde la profundidad del pozo de tu cada vez más lejana niñez, tratando de subir por las oscuras paredes y darte alcance en tu "hoy"...

domingo, 10 de enero de 2016

Maggie

Director: Henry Hobson
Actores:  Arnold Schwarzenegger, Abigail Breslin, Joely Richardson, Aiden Flowers
Duración: 95 min
Género: Drama/Apocalíptica
Año:2015
País : EEUU







Argumento

Un granjero busca a su hija desesperadamente en un mundo que se viene abajo víctima de una pandemia. Logra dar con ella, pero ha sido mordida por un zombie, por lo tanto, en un espacio de tiempo indeterminado pero corto, la niña se convertirá pasará a formar parte de los no muertos.
Su padre la acompañará hasta el último momento, solos, en su granja, en un mundo que se desmorona...
Crítica

La película, pese a contar con una estrella del cine como Arnold Schwarzenegger, es de bajo presupuesto.
Aclarado esto, hay que destacar que lo que en realidad se cuenta, con un trasfondo apocalítico, un mal tipo zombie, es una historia de cómo afronta una familia el hecho de que la medicina desahucie a uno de sus miembros, encima, uno joven.
La estética es oscura, con un aspecto muy similar al que presentaba La carretera (2009), con planos realmente bellos y a la vez lúgubres, tristes, mortecinos.
Todo va muriendo lentamente, como el cuerpo de la niña, se pudre en vida: los campos, las ciudades, las granjas, el mundo...
Los efectos especiales son más que justos, limitándose a un maquillaje más que correcto y poco más.
Si alguien piensa que va a ver a Arnold reventando zombies a todo hierro, que se vaya olvidando. Arnie realiza un papel muy humano, alejado por completo de ese héroe de acción que fue, indiscutible, en los 80 y 90.
No hay tiros, no hay explosiones, no hay frases lapidarias y en definitiva no hay nada de lo que es común en una peli de Schwarcenegger y por supuesto, no dice "volveré".
A pesar de no ser una película al estilo de las de mi héroe del celuloide, tengo que decir que me ha encantado. Vale que no soy imparcial, si es de Arnie, lo que haga me da lo mismo, con verlo ya a estas alturas en pantalla grande, me conformo, pero es que ha hecho un papel muy bien interpretado, acostumbrados a lo que nos tiene acostumbrados, y podemos ver en ella un Schwarzenegger más normal, más humano.
Naturalmente tiene fallos y uno que es imperdonable es precisamente lo que pretende ser su fuerte, convirtiéndose en su peor lastre: lentitud de desarrollo extrema.
 La hora y media mal contada que dura, se hace lenta, ojo, no pesada, lenta.
Tratan de ser exahustivos en el proceso de deterioro físico y mental de la niña y de cómo la familia se deshilacha totalmente, hasta quedar solos su padre y ella, sin sorpresas ni sobresaltos de ningún tipo, sabes lo que va a pasar de principio a fin, pero como lo que interesa no es lo que pasa sino el camino que los personajes recorren, pues aunque es evidente cómo va a acabar, no es algo que preocupe demasiado.
Todo es desolación, melancolía, tristeza, pastosidad y a ello ayuda la estupenda banda sonora que posee, melancólica, triste, que no te deja un instante para la luz...

En definitiva, muy recomendable, pese a sus carencias de ritmo, como algo que sin ser nuevo, es una peli de enfermedades, no te deja indiferente.
Un Arnold renovado en estilo, alejado de la acción totalmente, nos regala a sus seguidores una parte jamás vista en su registro.
Quitad infección zombie y poned sida o cualquier otra terrible enfermedad terminal y el resultado será el mismo. Esa es su trampa y a la vez su fuerza.

Última claqueta

Cuando desahucian a un miembro importante de tu familia en un hospital se suele pasar por varias fasaes que van desde la incredulidad más absoluta hasta la aceptación, pasando por la desesperación, ira o lo que sea.
Cada uno encara el final de sus seres queridos a su manera, como sabe, o como puede, pero una nota común a todo el mundo es que no quieres ver sufrir a esa persona, víctima de un mal incurable que lo consume ante tus ojos.
No puedes hacer nada, salvo continuar a su lado, fingiendo, en ocasiones, una alegría que no existe, o quitándole importancia a las cosas, hasta que hay momentos en los que incluso te puedes olvidar de que sus días se están acabando, de nuevo la incredulidad...
El ser humano no concibe realmente el fin de su existencia, es algo que no va con él, el muerto siempre es otro, por muy cercano que éste sea.
Pero la muerte... ¿realmente afecta al que muere o afecta más a los que se quedan y notan su ausencia?
¿La falta de vida es no ser, no sentir, no sufrir, ni bueno ni malo, ni frío ni calor, la nada más absoluta o realmente es no volver a ver jamás a esa persona, no hablar con ella nunca más, su ausencia total, su vacio?
¿La muerte es para el que se va o para el que se queda?
Personalmente, pienso que la muerte es para el que se queda, que recuerda a ese ser querido, que sufre su ausencia, que añora su voz, imágen, consejos, presencia y aquí cada uno que ponga lo que quiera.
El muerto no siente nada, es nada y en la nada, no se sufren ausencias ni nostalgias...


"Papá... me has protegido durante toda mi vida, ahora me toca a mí protegerte"

sábado, 2 de enero de 2016

Un paseo por el bosque

Director: Ken Kwapis
Actores:  Robert Redford, Nick Nolte, Emma Thompson
Duración: 98 min
Género: Comedia
Año:2015
País : EEUU








Argumento
 
 Un viejo escritor de libros de viajes decide acometer una aventura: hacer una ruta senderista através de los Apalaches.
Comienza a buscar algún amigo que quiera acompañarlo y entre los que han muerto y los que no están para esos trotes, nadie accede a su propuesta. Sólo hay uno lo suficientemente chalado para acompañarlo: el único al que él no ha llamado y que es precisamente quien se ofrece a acompañarlo.

Crítica

Es una autentica gozada poder disfrutar en pantalla grande de dos fieras de la interpretación como son Redford y Nolte, juntos en una película, aunque el argumento sea casi inexistente y las situaciones parezcan de manual del senderista ocasional.
La película tiene dos atractivos: La pareja protagonista mencionada y los bellos paisajes.
Se trata de un film tranquilo, a prueba de sobresaltos de ningún tipo que se ve sin problemas, siempre y cuando no se le exija nada más que disfrutar de las interpretaciones de los protagonistas, que, como no podía ser ode otro modo, son sobresalientes.
El humor negro, oculto bajo situaciones sencillas, trata cómo encaran estos dos viejos amigos, el último tramo de la vida de una persona, yendo contra todo lo establecido, enfrentándose a una aventura que les sobrepasa, rodeados de juventud, de energía, de fuerza, nos mostrarán que lo único que envejece es el cuerpo, que dentro de ellos hay un joven deseoso de continuar viviendo aventuras, que no se rinde.
Me encantó el personaje de Nick Nolte, un ex alcoholico, putero y pasota que ha vivido su vida de exceso en exceso.
La película pasa de puntillas sobre lo que debería de ser el punto fuerte de la misma y es la reflexión sobre cómo encarar la vejez, sobre todo lo que la edad te hace ir renunciando, sobre todo aquello que debes dejar de hacer porque "ya no tienes edad para eso".
Como dije al principio, una película tranquila cuyo único atractivo es ver a dos leyendas vivas del cine americano. Personalmente, sólo por eso, merece la pena verla, el resto me da igual...

Última claqueta

Carpe Díem...
Aprovecha el momento, todos los momentos,  hasta el último momento, porque un día abrirás los ojos y, con suerte, tendrás ochenta años y tu vida habrá pasado... o no.
¿Dónde está el límite?
La vida es un parpadeo que pasa tan aprisa que ni lo notas, cuando quieras darte cuenta, estás sentado al sol en un banco del parque, dándole de comer a las palomas, esperando no ya a que llegue mañana, sino esperando no sabes qué...
Cuando salí del cine de ver esta peli, lo que iba reflexionando es que uno, en su interior, siempre será joven, excepto aquellos que son viejos desde el momento en que abrieron sus ojos al mundo,  y que mientras se pueda, hay que aprovechar lo que tenemos: tiempo... más valioso que nada de este mundo, algo que todos tenemos en mayor o menor medida, algo que no se puede comprar, ni vender, ni donar.
Cada uno tiene su tiempo y dentro de ese tiempo, existen "tiempos"...

"Estoy harto de enfermedades y funerales"

miércoles, 23 de diciembre de 2015

Felices Fiestas

 








Villancicos, zambombas, comilonas, luces, ragalos, petardos, uvas, cabalgatas...

Las últimas fiestas del año nos meten de lleno en las fiestas del nuevo año, con el  día de San Silvestre, donde todo termina, donde todo comienza, donde deseas acabar con ciertos hábitos, cuyo abandono vas postponiendo primero hasta Reyes, luego hasta el día quince y al fin, postpones indefinidamente...
La noche del 31 es el lugar donde lo viejo y  lo nuevo se unen, donde todo quieres que mejore, donde todo lo malo quieres que desaparezca o se mitigue...
Hay quien es creyente, hay quien no cree en nada, incluso hay quien pasa olímpicamente de la Navidad, unas fechas para el exceso, el consumo, los regalos inútiles y los buenos deseos hacia el prójimo que, sólo pasa hambre y frío en estas fiestas...
Apesar de todo lo que en el mundo hay de malo, de dolor, de tristeza, de injusticias... disfrutad de la navidad, con vuestras familias, con vuestros amigos, disfrutad del momento, atesoradlo... pues con el comienzo del nuevo año, una vez más, nos daremos cuenta de que todo aquello de
lo que queríamos huír, nos ha seguido...
A fin de cuentas, el tiempo es algo que inventó el hombre, un ser efímero...


FELICES FIESTAS Y PRÓSPERO 2016