El fin de semana pasado, con las temperaturas anunciando ya el final del verano y el otóño asomádose tímidamente, estaba en casa, sin hacer nada en concreto, cuando, de repente, me asaltó una idea: mis viejos cassettes.
Los busqué en el trastero y junto a ellos, tuve un reencuentro con un viejo amigo: un Sanyo M-138 que guardé hace ya muchos años, en su caja original.
Limpié el polvo, abrí la caja y su apariencia aún era muy buena, incluso el manual de instrucciones estaba dentro, junto a su simpático micrófono.
Tomé todos los cassettes y una pequeña fuente de alimentación que estaba junto al Sanyo, mira que le he dado tralla a esa fuente, si funcionaba, sería casi un milagro.
Conecté todo a su voltaje y polaridad correctos, accioné los mandos del Sanyo, sin cargar ninguna cinta y... comenzó a girar.
Siguiente paso: ver si realmete funciona.
Tomé una cinta de música que grabé de la radio hace ya eones de tiempo y accioné el play...
Funcionaba perfectamente.
Pasé más de una hora poniendo y quitando cintas, unas grabadas por mi, otras originales, canciones y programas de radio sobre temas paranormales se alternaban.
Recordé el trabajo que me costaba obtener aquel material, simpre procuraba eliminar los anuncios, empalmes de grabaciones aquí y allá, mientras ese pequeño objeto perteneciente ya a una época extinta, giraba de manera mágica, mecánica...
Siendo muy niño, recuerdo que me fascinaban aquellos cassettes, el poder guardar lo que decía, recordé que de aquella época, los ochenta, debía quedar alguna cinta en la que pudiese escuchar mi voz cuando me ponia a grabar todo lo que se me ocurría.
Entre las cintas de música, comencé a identificar todas y cada una de las que recordaba que usé de niño.
Encontré una en la que mis padres grabaron mi voz allá por los 70, pero lo realmente increíble no era escuchar mi voz con tan pocos años, cuatro o cinco, lo increible es que comencé a recordar aquella escena de mi padre colocando la cinta en otro Sanyo más grande que este que ahora tenía en mis manos (por ahí anda, ya sin funcionar el cassette).
Reuní todas las cintas y observé su estado a simple vista.
Unas parecían estar bien, otras en cambio, se veían más deterioradas, pero había una en concreto que estaba literalmente destrozada.
Esta última, fue una de las cintas que mi padre me ragaló para que me entretuviera grabando chorradas con siete u ocho años, y la mantuve en uso hasta la que fue su última grabación, machacando una y mil veces lo ya grabado. Dicha grabación fue la banda sonora del juego Robocop para Spectrum, así que, fue en 1989.
La carcasa estaba sin tornillos, el contenido de la cinta se caía, faltaba la esponjilla que prensa la cinta contra el cabezal... aquella cinta no se podía poner en marcha bajo ninguna circunstancia.
Decidí pasar todo eso al ordenador y comencé por las que mejor se encontraban, mientras, tomé la carcasa de una cinta buena, quité todo lo de dentro e introduje el contenido de la que estaba hecha papilla.
La introduje en el Sanyo y... comenzó a sonar.
No me lo pensé dos veces y le di a pasarlo al ordenador.
Cuando ya había copiado la primera cara y la segunda corría sin problemas... se partó la cinta.
Nada que no se pueda solucinoar con un poco de adesivo de los que uso para unir película super 8, vuelta a montar y acabé esa grabación.
Ahora descansa ya de nuevo en su vieja carcasa sin tornillos y machacada, como un viejo pergamino que apenas puedes mirar, pero su contenido se ha salvado...
Mientras copiaba mis viejos cassettes, pensaba en cuánto esfuerzo me costaba poder tener uno sólo de ellos y hoy, tenemos tal cantidad de documentos sonoros que asusta.
Es para hacer un artículo a parte, contando, lo que los de mi edad estamos contando hoy por hoy sobre estos pequeños objetos que democratizaron la música a pesar de su baja calidad.
¿Sufrirá un renacer eñ cassette como lo ha vivido el vinilo?
No me atrevo a decir ni que sí ni que no, pues ni en mis mejores sueños hubiera podido adivinar que se volverían a editar vinilos.
El casssette es más de garaje, más imperfecto y puede que ese sonido imperfecto, lo busquen las nuevas generaciones.
Lo digital es una maravilla que te permite tener miles de archivos en un espacio reducido y a una calidad sublime, pero estos artilugios tienen un encanto especial que va más allá de los que como yo los rebobinábamos con un boli Bic para ahorrar pilas...
Mostrando entradas con la etiqueta FUERA DE CLAQUETA. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta FUERA DE CLAQUETA. Mostrar todas las entradas
martes, 10 de septiembre de 2019
lunes, 6 de mayo de 2019
Ha pasado mucho tiempo desde la última vez y aunque a todas luces parecía que me había ido, jamás me fui del todo.
Durante todo este tiempo no he dejado de ver cine como está mandado: en una sala de pantalla enorme, con las luces apagadas y el olor a palomitas, porque por muchos "kas" que tenga la pantalla de tu casa, jamás podrá igualar a todo ese acto ritual de acudir a una sala, sacar tu entrada compartir con otros como tú esa mágia que brilla cuando se apagan las luces...
Pero a veces, las exigencias del guión de la vida te piden dejar todo a un lado para poder avanzar.
Continuaremos en nuestro pequeño rincón, con la puerta entreabierta para el que quiera entrar...
Durante todo este tiempo no he dejado de ver cine como está mandado: en una sala de pantalla enorme, con las luces apagadas y el olor a palomitas, porque por muchos "kas" que tenga la pantalla de tu casa, jamás podrá igualar a todo ese acto ritual de acudir a una sala, sacar tu entrada compartir con otros como tú esa mágia que brilla cuando se apagan las luces...
Pero a veces, las exigencias del guión de la vida te piden dejar todo a un lado para poder avanzar.
Continuaremos en nuestro pequeño rincón, con la puerta entreabierta para el que quiera entrar...
lunes, 12 de junio de 2017
Caballero...
Que a uno lo traten de usted, no tiene nada malo, a mí, personalmente,me es indiferente.
Pero pensad un instante, recordad aquella vez en que alguien os llamó "caballero" y no os sentó bien...¿por qué?
Llamar a alguien "caballero" es una manera muy formal de tratar a una persona, incluso, a mi modo de ver, por encima de la palabra "señor".
En mi deambular por los diferentes comercios de mi país, lugares en los que dicha palabra se ha convertido en algo así como una especie de mantra que se repite sin cesar por todos los dependientes, me han llamado caballero muchas veces y en varias de esas ocasiones... no me ha gustado. ¿Por qué?
Os contaré el último caso:
Entré a un centro comercial que tiene un gimnasio en su interior, cuyo horario es radicalmente diferente al resto de comercios, que ya habían cerrado. Cabe destacar que accedí a dicho centro comercial por la puerta exterior que pegaba a unos cincuenta metros de la entrada del gimnasio, cuando desde lejos, escuché una voz aspera que me gritó:
-¡¡CABALLERO!! AQUÍ NO SE PUEDE ESTAR YA ¿EH?
Era el portero que se dirigía hacia mí con paso firme y decidido... cuando me quise dar cuenta, ya le había respondido con la misma intensidad y tono que él utilizó conmigo:
- ¿CÓMO DICE, CABALLERO?
Sé lo que le hizo recapacitar... el tono que puse al decir esa palabra mágica, que bien usada, sirve para irritar al contrario sin que se pueda defender, porque en el colmo del cinismo, podemos decir que estamos siendo educados...¡¡MENTIRA!!
Lo que me irritó fue el tono de desprecio al llamarme "caballero", de tal forma, que una palabra formal pierde su sentido para transformarse en una especie de insulto encubierto, o algo así.
Si en aquella frase sustituyo "Caballero" por "Tú, gilipollas. Aquí no se puede estar ya ¿Eh?", hubiera sonado igual.
Desde entonces, he observado mucho los diferentes "caballero" que han usado para dirigirse a mí y he llegado a la misma conclusión: no es la palabra, sino la entonación lo que me indica cuándo ese "caballero" es real y cuando es en tono de reporche, desprecio o vaya usted a saber...
Decidí volver a probar y repartir ese brebaje... lo cierto es que no tuve que esperar mucho.
En una fila única de un supermercado de ámbito nacional, no diré el nombre, por supuesto, la cajera, de no más de 24 ó 25 años, al ver que yo estaba distraído leyendo los titulares de prensa que se encontraban a mi lado, requirió mi atención con ese tono del que ya hemos hablado:
- ¡Caballero! Pase por aquí...
Pasó los pocos artículos que llevaba por caja y me dijo el total a abonar, momento en el que le pedí una bolsa con el tono más amable que pude usar:
- Señora, por favor, ¿Podría darme una bolsa?
Creo que si la hubiera insultado abiertamente, no le habría sentado peor. Me miró de arriba abajo y me dio la bolsa (añadido el precio de la misma a mi cuenta, por supuesto) arrojándola con desgana sobre el mostrador, con clara ira contenida en su mirada...
Introduje los artículos en la misma y, para agradecerle el gesto de "amabilidad" al proporcionarme dicha bolsa, me despedí de ella lo más amablemente que supe:
- Gracias, señora, es usted muy amable...
Así que, sin duda, esa falsa formalidad que hoy en día recorre esas cortas pero intensas conversaciones entre clientes y dependientes de los comercios, es la culpable de que os siente mal cuando os llaman "caballero" o "señora".
Os mostraré lo mismo pero a la inversa.
Recordad esa conversación entre colegas, compañeros de trabajo en tono distendido y que además nos caen estupendamente, en que se nos dice cualquier taco, poned el que queráis, cuando acabamos de soltar una burrada de campeonato.
"... pero que cabrón eres" por ejemplo.
No sólo no nos sienta mal, sino que además, refuerza el grado de complicidad entre esa persona y tú.
De nuevo la entonación marca la diferencia.
"Disculpen que les llame caballeros, pero aún no les conozco bien"
Groucho Marx
martes, 9 de mayo de 2017
VIEJOS CACHARROS: XI CONCENTRACIÓN SEAT 600 DE CÓRDOBA 2017
Los vehículos clásicos están de moda, una moda a la que series como Cuentame, han ayudado a fomentar en los últimos tiempos.
Lo que hoy es algo curioso para unos, esas máquinas de una época lejana en la que la gasolina era normal o súper, para otros es pura pasión.
Pero ¿cómo explicar lo que sentimos por esos viejos cacharros?
Son más incómodos, lentos y ruidosos que los de hoy, y sin embargo, estoy por apostar que a muchos de los que poseen un clásico, le dan a elegir entre su vehículo de diario o su verdadero coche, porque no lo dudemos, el clásico es el verdadero coche de los que sienten esa pasión, y se quedan con el clásico.
Intentaré daros mi explicación, luego cada cual, tendrá la propia, pero aquí tenéis la mía...
Los coches de hoy, me refiero a los que vemos por las carreteras y calles de nuestra ciudad, no a coches de súper lujo o mega deportivos, se me antojan iguales en sus formas. Claro es, que ello atiende a factores a los que hoy en día es imposible renunciar, como el coeficiente de penetración o la seguridad, por supuesto, con las ventajas que todos sabemos. Los clásicos populares, término más correcto para denominar a esos viejos vehículos que nos transportaban en nuestra niñez y juventud, gozan de formas únicas según modelo, incluso dentro de la misma marca, lo cual, les confiere una personalidad propia y, como decía Samuel L. Jackson en Pulp Fiction: "La personalidad cuenta".
Otro factor que me resulta atractivo de aquellos cacharros es el sonido de su motor.
De niño, cuando volvía del colegio con un compañero de clase que vivía por mi misma calle, a veces jugábamos a adivinar qué coche era el que se acercaba por detrás de nosotros (lógicamente, íbamos por la acera). A los que no están familiarizados con este mundillo, os puedo asegurar que no era lo mismo escuchar el sonido del motor de un 2CV que de un 850. Mención a parte, el rugir de aquellas bestias como era el Seat 1430, te hacía subir la adrenalina a la misma velocidad que las revoluciones del motor.
Otro aspecto...el olor de cada coche. Los Seat olían a Seat, los Renault tenían su aroma propio, cuando entrabas al habitáculo.
Y para finalizar este pequeño repaso, un aspecto que hoy en día nos cuesta bien el dinero: cualquiera podía cambiarle una bombilla fundida a un coche sin tener que desmontar medio vehículo. estaban hechos no sólo para durar, también para que se le pudieran hacer labores de mantenimiento sencillas con unos conocimientos básicos del automóvil.
Levantabas el capó de uno de ellos y podías distinguir el carburador, la bomba de agua, incluso la botella del limpia parabrisas. Hoy levanto el capó de un coche y en qué me veo de distiguir el tapón de llenado de aceite...
De aquella época, perviven muchos modelos cuyos dueños, algunos, forman parte de algún club de clásicos y realizan concentraciones en las que muestran con orgullo sus máquinas del tiempo, tan impolutas como cada cual se pueda permitir.
He acudido a varias concentraciones y no os puedo describir con palabras la sensación que sentimos los que compartimos esta afición, pero sí os puedo resumir en una sola palabra la expresión de los que por curiosidad, se acercan a los vehículos: asombro.
Un asombro que en ocasiones encierra nostalgia y lejanos recuerdos de juventud, de niñez y comienzan las anécdotas de aquellas vacaciones por una España ya de color sepia, por el tiempo.
Poseer un coche de estas características es tener un trozo de la historia de la automoción de tu país y de tu historia propia hecha tangible, de recuerdos materializados.
Los clubs de clásicos mantienen viva esta afición y en sus concentraciones, además de lucir sus coches, muestran la riqueza cultural de su ciudad o pueblo.
El Club del Seat 600 de Córdoba organiza la que sería su XI concentración, en un año en que se celebra no sólo el 60 aniversario del Seat 600, sino también, el 20 aniversario de dicho club.
Allí nos reuniremos los días 3 y 4 de junio del presente año, y el corazón de nuestros queridos seillas rugirá de nuevo para deleite del que desee acercarse aunque sólo sea para pasar el rato.
Para finalizar, os contaré una anécdota del Seat 600, pero no penséis que es una batallita de vacaciones, o de aquel viaje perdido en el tiempo... No... Es una historia de hoy en día, actual...
Me ha pasado en varias ocasiones...
Cuando voy con mi Seat 600, es normal que al detenerme en un semáforo en rojo, las personas de más edad miren al coche y hagan comentarios esbozando una sonrisa, hasta ahí, normal...
Pero cuando el que se queda embobado es un niño de corta edad, que no sabe lo que es un 600 ni se lo han podido explicar y le dice a su madre: "mamá... mira que cochecito"... esto te hace pensar...
Que tal vez no estemos tan locos en nuestro delirio por estas cacharros, que realmente tienen algo, podemos llamarle magia, personalidad, lo que queramos... Son capaces de llamar la atención para alguien que ni los conoció ni siente nostalgia de épocas pasadas.
Tal vez el Seat 600 tenga algo especial, atemporal, mágico...
Para mí y los que piensan como yo, sin duda, lo tiene.
Finalizo este artículo, recomendando unas películas en las que se puede disfrutar de carreras de este tipo de vehículos de los 60 y sobre todo, de los 70, como son las de la saga de "Perros callejeros". Los que no hayan escuchado nunca cómo ruge un Seat 1430... ya estáis tardando...
Si alguien está interesado en la XI CONCENTRACIÖN DEL SEAT 600 DE CÖRDOBA, aquí os dejo el enlace a la página del club:
Saludos a todos los amantes de los clásicos populares y en especial, a los de mi querido SEAT 600
viernes, 28 de abril de 2017
Hasta mañana
Esa amante caprichosa que te seduce cuando menos lo esperas y sucumbes a sus encantos sin pensarlo.
Cuando te abraza, sientes como su tremenda fuerza recorre todo tu cuerpo, toda tu mente, todo tu yo.
Nada hay como tener algo que contar y saber escoger cada palabra según tus capacidades, quedar satisfecho, medianamente, en la primera lectura, saber que puedes perfilar, pulir como un diamante, lo que has escrito...
Te acompaña a diario, sin que notes su presencia. Como un fantasma que sólo tú puedes ver, camina a tu lado, susurrando historias muy cerca de ti, tan cerca que nadie más puede escucharlas, te aconsejo que tomes nota de todo lo que te vaya diciendo, porque si no la escuchas, puede que cuando intentes recordar lo que te dijo... todo se haya esfumado.
Nada la detiene, salvo ella misma. Se alimenta de tu imaginación, entorno, vivencias, de todo tu "yo" y te devuelve una dádiva que brilla como el Sol: satisfacción.
Cuando está de tu parte y la complicidad entre ambos es total, las letras, notas, pinceladas surgen a borbotones... Es como correr al lado de alguien a toda velocidad sin que ninguno de los dos se canse... quieres más... sabes que puedes correr más...
Nada hay como ver una obra terminada...¿o sí?... Mejor que ver una obra terminada es sentir tras de ti, ese soplo de viento imperceptible, inapreciable casi, el susurro que de ininteligible, al principio, se torna más y más tangible, tomando volumen, consistencia, hasta que llega el momento de comenzar una nueva historia... y es en ese justo instante en el que sabes que ella aún está a tu lado... sí... no te abandonó... sólo necesitaba dormir unas cuantas lunas en esos "brazos del dragón" que el mago Merlin nombraba en Excalibur.
Sabes que puedes hacerlo, aunque todo sea confuso, te vuelca de repente lo que quiere, eres tú quien debe ordenarlo y darle forma, ella es muy impulsiva y no tiene paciencia, debes calmarla, dosificar su energía, no te escuchará, pedirá más tiempo, un poco más, aunque sea tarde, aunque mañana madrugues, pero sabes que si la abandonas un instante, puede que mañana, cuando estés sentado esperando su llegada a la hora de siempre, no haga acto de presencia... Como sabes eso, continúas, hasta saciar su sed, hasta acabar su cáliz...
Se marcha al término de esos mágicos momentos. Su dulce "hasta mañana", que tú relacionas con el día siguiente, pero ella no, ella no entiende de tiempos ni de relojes, ni jornadas, para ella "mañana" puede ser dentro de diez años... Tú los habrás envejecido, pero ella no, seguirá intacta, perfecta, como sólo tú sabes que la puedes ver, y volverá con el mismo ansia de tiempo, de correr, de contarte, y deberás volver a frenar su ímpetu...
Pero...¿Estamos a merced de su capricho? ¿Sólo la tendremos cerca cuando ella desee estar a nuestro lado?
Es cierto que es tozuda como sólo ella puede serlo, cabezota como la mejor tauro, tienes que hacer lo que ella quiere, cómo y cuando quiere, no te deja elección, y será cuando ella diga y no antes y se hablará de lo que ella quiera y a ti, te encantará. Por eso, debes prestarle toda tu atención. Da lo mismo que sea una historia contada ya mil veces o mil veces escrita, eso no importa, será tu historia, contada por ti, sólo tú puedes contarla como tú la contarías, olvidalo... debes darle tu enfoque, único en el mundo entero, tu estilo, y trátala como si escribieras de ello por primera vez, como si a nadie se le hubiese ocurrido una historia así, de esa manera, contarás lo que otros contaron, pero con tu sello personal. Si tú no la escribes de la manera en que tú la escribirías... nadie lo hará...
Entonces... cuando se aleja y pasan los días y la esperas, noche tras noche, sentado frente a la ventana de la pantalla del ordenador, donde la viste por última vez alejarse mientras te decía su "hasta mañana", ¿no podemos hacer nada salvo esperar a su caprichoso retorno?
Se puede hacer algo: seducirla... atraerla hacia ti con esa llamada que sabes que escuchará por muy lejos que se encuentre, por muy profundo que haya sido su sueño, no debes suplicarle, no, debes hacer que de nuevo vuelva sus ojos hacia ti y corra a tu lado...
Pero no creas que te dará esa historia que esta vez esperas escribir, ese cuadro que pintar, esa canción que componer... no... será la historia que ella quiera, la pintura que desee pintar o la canción que ansíe crear, debes dejarte llevar por su fresca corriente de cristalinas aguas y observar...
Cada cual sabe cómo hacer que vuelva, esa seducción que la atraiga, en mi caso, con música, la música adecuada a lo que quieres hacer, y cuando aparezca, dejar que ella lleve el paso de baile, a su ritmo, si te da un pisotón, disimula, sigue bailando, no pares, hasta que sea ella la que diga "adiós", sabrás que ese momento ha llegado, cuando el baile se detiene, sin más, se apaga la música, aunque tengas los auriculares a todo trapo, ya no los escucha, ha decidido marcharse de tu lado y nada hace que vuelva la vista atrás, una vez te ha dicho "hasta mañana"...
Cuando te abraza, sientes como su tremenda fuerza recorre todo tu cuerpo, toda tu mente, todo tu yo.
Nada hay como tener algo que contar y saber escoger cada palabra según tus capacidades, quedar satisfecho, medianamente, en la primera lectura, saber que puedes perfilar, pulir como un diamante, lo que has escrito...
Te acompaña a diario, sin que notes su presencia. Como un fantasma que sólo tú puedes ver, camina a tu lado, susurrando historias muy cerca de ti, tan cerca que nadie más puede escucharlas, te aconsejo que tomes nota de todo lo que te vaya diciendo, porque si no la escuchas, puede que cuando intentes recordar lo que te dijo... todo se haya esfumado.
Nada la detiene, salvo ella misma. Se alimenta de tu imaginación, entorno, vivencias, de todo tu "yo" y te devuelve una dádiva que brilla como el Sol: satisfacción.
Cuando está de tu parte y la complicidad entre ambos es total, las letras, notas, pinceladas surgen a borbotones... Es como correr al lado de alguien a toda velocidad sin que ninguno de los dos se canse... quieres más... sabes que puedes correr más...
Nada hay como ver una obra terminada...¿o sí?... Mejor que ver una obra terminada es sentir tras de ti, ese soplo de viento imperceptible, inapreciable casi, el susurro que de ininteligible, al principio, se torna más y más tangible, tomando volumen, consistencia, hasta que llega el momento de comenzar una nueva historia... y es en ese justo instante en el que sabes que ella aún está a tu lado... sí... no te abandonó... sólo necesitaba dormir unas cuantas lunas en esos "brazos del dragón" que el mago Merlin nombraba en Excalibur.
Sabes que puedes hacerlo, aunque todo sea confuso, te vuelca de repente lo que quiere, eres tú quien debe ordenarlo y darle forma, ella es muy impulsiva y no tiene paciencia, debes calmarla, dosificar su energía, no te escuchará, pedirá más tiempo, un poco más, aunque sea tarde, aunque mañana madrugues, pero sabes que si la abandonas un instante, puede que mañana, cuando estés sentado esperando su llegada a la hora de siempre, no haga acto de presencia... Como sabes eso, continúas, hasta saciar su sed, hasta acabar su cáliz...
Se marcha al término de esos mágicos momentos. Su dulce "hasta mañana", que tú relacionas con el día siguiente, pero ella no, ella no entiende de tiempos ni de relojes, ni jornadas, para ella "mañana" puede ser dentro de diez años... Tú los habrás envejecido, pero ella no, seguirá intacta, perfecta, como sólo tú sabes que la puedes ver, y volverá con el mismo ansia de tiempo, de correr, de contarte, y deberás volver a frenar su ímpetu...
Pero...¿Estamos a merced de su capricho? ¿Sólo la tendremos cerca cuando ella desee estar a nuestro lado?
Es cierto que es tozuda como sólo ella puede serlo, cabezota como la mejor tauro, tienes que hacer lo que ella quiere, cómo y cuando quiere, no te deja elección, y será cuando ella diga y no antes y se hablará de lo que ella quiera y a ti, te encantará. Por eso, debes prestarle toda tu atención. Da lo mismo que sea una historia contada ya mil veces o mil veces escrita, eso no importa, será tu historia, contada por ti, sólo tú puedes contarla como tú la contarías, olvidalo... debes darle tu enfoque, único en el mundo entero, tu estilo, y trátala como si escribieras de ello por primera vez, como si a nadie se le hubiese ocurrido una historia así, de esa manera, contarás lo que otros contaron, pero con tu sello personal. Si tú no la escribes de la manera en que tú la escribirías... nadie lo hará...
Entonces... cuando se aleja y pasan los días y la esperas, noche tras noche, sentado frente a la ventana de la pantalla del ordenador, donde la viste por última vez alejarse mientras te decía su "hasta mañana", ¿no podemos hacer nada salvo esperar a su caprichoso retorno?
Se puede hacer algo: seducirla... atraerla hacia ti con esa llamada que sabes que escuchará por muy lejos que se encuentre, por muy profundo que haya sido su sueño, no debes suplicarle, no, debes hacer que de nuevo vuelva sus ojos hacia ti y corra a tu lado...
Pero no creas que te dará esa historia que esta vez esperas escribir, ese cuadro que pintar, esa canción que componer... no... será la historia que ella quiera, la pintura que desee pintar o la canción que ansíe crear, debes dejarte llevar por su fresca corriente de cristalinas aguas y observar...
Cada cual sabe cómo hacer que vuelva, esa seducción que la atraiga, en mi caso, con música, la música adecuada a lo que quieres hacer, y cuando aparezca, dejar que ella lleve el paso de baile, a su ritmo, si te da un pisotón, disimula, sigue bailando, no pares, hasta que sea ella la que diga "adiós", sabrás que ese momento ha llegado, cuando el baile se detiene, sin más, se apaga la música, aunque tengas los auriculares a todo trapo, ya no los escucha, ha decidido marcharse de tu lado y nada hace que vuelva la vista atrás, una vez te ha dicho "hasta mañana"...
Nota: Empecé esta entrada sin saber que escribir, quería escribir sobre algo, pero no sabía sobre qué. Inmerso en ese lago oscuro de negras aguas de cerrazón mínimamente creativa, decidí escuchar la banda sonora de Dragon Heart, 1996, de Randy Edelman. Y ella acudió a mi llamada...
domingo, 22 de enero de 2017
Un viaje al pasado... RETROBYTES 2017
El tiempo pasa, qué duda cabe, hoy lo he podido
comprobar asistiendo a RETROBYTES 2017, evento que se ha celebrado en la
Diputación de Córdoba durante el fin de semana.
Rodeado de nostálgicos que, como yo, han acudido
para no sólo poder contemplar de nuevo aquellos viejos ordenadores en
funcionamiento, sino también, máquinas recreativas, pinbals, televisores de
rayos catódicos, juegos en cinta de cassette, cartuchos y maquinitas de
bolsillo, tan básicas, provenientes de una era extinta: la infancia de los que
allí estábamos, en su mayoría, sonriendo como bobos, disfrutando del ambiente
de los salones recreativos, donde un estruendo de musiquillas burlonas se
entremezclaba en el aire.
He podido jugar a una recreativa gracias a uno de
los organizadores del evento que nos subió un buen puñado de créditos...
Es alucinante poder comprobar cómo aquellas
viejas computadoras te hacen sonreír..."mira este juego...mira ese
cartucho...mira esta consola". Así nos hemos pasado la mañana.
Recuerdo mi spectrum, mis cintas de juegos, tan
difíciles de obtener, por el escaso dinero de que uno dispone cuando es niño,
los cumpleaños que eran eventos especiales en los que caía alguna Microhobby
Cassette, extinta ya hace... hace ya demasiado tiempo... Dios...¿Tanto tiempo ha
pasado?
Si me parece que fue ayer cuando estaba comprando
la número 8 de Microhobby de su año I, ejemplar, que aún conservo, hoy en
día...
Fui corriendo con ella en la mano a enseñársela a
un amigo. "Pero si no tienes ordenador", me dijo...
No me importaba, poseer aquella revista me hacía
sentir más cerca de aquel Spectrum 48K que veía día sí, día también, en el
escaparate de una tienda de mi barrio, pero su precio era... su precio era simplemente
inabarcable, ni aunque guardase todas las pagas de fin de semana durante mil
años...
Salía del colegio, iba a verlo... cuando paseaba
con mis padres por el barrio, procuraba que dirigieran sus pasos hacia aquella
tienda donde se vendían electrodomésticos...
Leí aquella revista decenas de veces... imaginaba
que podría llegar el día en que jugase con mi propio ordenador, como el de mi
amigo, ordenador que por cierto, achicharramos un verano de tanto jugar...
Era lunes...por alguna casualidad, recuerdo que
estaba nublado, un cielo gris, había llegado a casa, tras las clases, mi padre
estaba trabajando, mi madre me esperaba, merendé, no recuerdo qué... tal vez
pan con chocolate, Nocilla, un Bollicao... merienda de campeones, era una estupenda tarde nublada de
1984..."Tu padre dice que vayamos a por el ordenador".
No me creía lo que acababa de escuchar...
La siguiente imagen que mi memoria me entrega, es
en el mostrador de la tienda, con una dependienta a la que mi madre conocía desde hacía tiempo, los electrodomésticos que mis padres compraron al casarse, salieron del mismo local, embalando aquel pequeño Spectrum, cogido del
escaparate, el que yo había estado viendo tantas veces, con el que había soñado
tantas noches... se me hizo eterno el regreso a casa y eso que la tienda,
desaparecida ya hoy día como tienda de electrodomésticos, estaba de casa de mis
padres a unos diez minutos.
En casa, cogí un viejo cassette y lo conecté al
Spectrum y... no cargaba nada...
Al día siguiente, tocó soltar más pasta en un
Computone, especial para ordenadores y aquello fue cuesta abajo... Chequered
Flag... Jet Pack... Fly Simulator... y comenzó la vorágine de cintas grabadas
con cientos de juegos...
Pasaron los años y el pequeño Spectrum cayó
víctima del uso y se le estropearon las teclas... un amigo de mi padre lo
reparó y duró unos cuantos años más, hasta que cayó de nuevo con el mismo
problema y desapareció de mi vida, sustituido por un "potentísimo"
Spectrum 128k.
La cosa mejoraba... La abadía del crimen era
espectacular, Robocop, Barbarian... juegos, juegos y más juegos... revistas
como Microhobby o Load N´Run eran lo que siempre tenía entre manos, leyendo y
releyendo una y mil veces los comentarios sobre juegos, las noticias, aquello parecía no tener
fin, pero una mañana, Microhobby se despidió de nosotros, no por falta de
entusiasmo, sino porque los juegos de Spectrum estaban desapareciendo del
mercado.
Mi 128 continuó dando sus últimas boqueadas, un
colega se compró un amiga 500 y me regaló todos sus juegos, pero un día, me
descubrí a mí mismo metiéndolo todo en una caja y subiéndolo al altillo, donde
desde entonces, duerme un merecido descanso, tras años de batallas, de
aventuras, de tiros, derrapes con deportivos de escasa líneas y pocos colores,
dejando atrás y guardando los mejores recuerdos que tengo de aquella época, una
época increíble, en la que los que tenemos mi edad, tuvimos el privilegio de
vivir la llegada de los juegos de ordenador al ámbito doméstico, antes de las consolas, del PC y de
ya la realidad virtual, aumentada y tantas cosas alucinantes que estamos
rozando casi con los dedos.
Yo viví aquella época... Sólo los que como yo lo
hicieron, saben a qué tipo de sensaciones me refiero al recordarlo... Sí...
como tú... yo también estoy sonriendo... mientras escucho una musiquilla de un
juego de spectrum y escribo este pequeño artículo...Robocop...
Quiero agradecer a las personas que han hecho posible Retrobytes, todo su esfuerzo por crear esa máquina del tiempo que nos ha llevado de vuelta a la infancia a muchos de nosotros, durante la visita. Ha sido un placer estar rodeado de tan buen rollo y propuestas interesantes.
Mientras nosotros estemos aquí, los 80 estarán de
moda, mientras nosotros queramos, los 80 estarán vivos... ¡¡Vivan los 80!!
sábado, 31 de diciembre de 2016
Última Entrada de 2016
Los minutos caen, como gotas de fina lluvia,
lenta y serena, sin pausa. El año se acaba y con él, se van tantos momentos de
alegría con nuestros amigos, familia... Se va todo ese año y pasa a ser un
recuerdo..."2016...el año en que...".
Pasarán y pasarán más años, pero 2016 jamás
volverá, con todo lo que trajo de nuevo a la vida de cada uno, con todo lo que
se llevó de ella...
Puedes continuar robándonos horas y horas,
Tiempo, puedes seguir creyéndote dueño de nuestro fin, pero te voy a decir algo...Tiempo,
eres una invención nuestra, sólo eres una unidad de medida, un año aquí no es
lo mismo que en Marte, eres tan relativo...
No sé qué nos deparará 2017, otro año más, pero
lo que sí estoy seguro es que hay que vivirlo y saborearlo, exprimiendo cada
segundo y robárselos al Tiempo, para que sea un año que recordemos, haciendo
uso de esa máquina del tiempo que es nuestro cerebro. A todos los que seguís
este pequeño rincón os deseo, de todo corazón, un FELIZ 2017 y que al menos, la
mitad de buenas intenciones de cambio que todos tenemos ante el nuevo año, se
cumplan. ¿La mitad son muchas? Si os soy sincero, con que yo cumpliera una sola
de las proposiciones que me hago, me daría por satisfecho...
"No quiero necesitarte... porque
no puedo tenerte"
martes, 1 de noviembre de 2016
Desahucio final

Hoy, día uno de noviembre, Día de todos los Santos, he visitado el cementerio y la tumba de familiares y amigos. Nunca he ido en este día y ello lo he notado en la cantidad de personas que circulaban por los pasillos que conforman las diferentes calles del cementerio. Frente a la soledad y el silencio que reina el resto del año, hoy ha sido todo lo contrario.
En numerosas tumbas, había una pegatina de aviso en la que se podía leer que la unidad de enterramiento había vencido y que los familiares interesados debían ponerse en contacto con la administración del lugar. Pero en otras muchas había una segunda pegatina en la que se daba a conocer un proximo "desahucio" del usuario del nicho en cuestión.
Durante mi largo paseo entre tumbas, buscando a unos y a otros, iba pensando en cuáles podrían ser lo motivos por los cuales uno puede dejar abandonada la tumba de un familiar, cuando en el 90% de lápidas rezaba el mismo estribillo: "tu esposa/o, hijos y nietos no te olvidan".
"No te olvidan"....."Unidad vencida".
Pensé en cómo podía la gente olvidar a padres, madres y abuelos, principalmente y que sus restos sean retirados de esa morada que se supone la última, una vez más.
Abandono, falta de dinero para pagar un nuevo periodo de "alquiler" o no hay nadie más en la línea de sucesión a quien interese.
Una y otra pueden ser, de hecho será, más que seguro, la causa. Pero queda una: el olvido.
Nadie de los que sucedieron a esas tumbas abandonadas los recuerda, se han olvidado de ellos, y esa es la muerte definitiva, cuando a una persona ya nadie la recuerda ni se sabe que existió, no se habla de su vida, ni se rememoran vivencias pasadas e incluso puede que no haya ni tan siquiera el recuerdo de una imágen.
Tenemos una memoria familiar muy corta que todo lo más puede llegar a nuestros bisabuelos, por norma general. Yo mismo, he conseguido conocer como mucho, el nombre de mis tatarabuelos y no de todos, por otro lado, de uno de ellos tan sólo existe en mi familia una fotografía. También esa es una tumba olvidada en un lejano pueblo del que un día salió mi familia, tumba que de existir, yo no sé cuál es.
Nos encontramos con un nuevo desahucio, otro más, un desahucio final justo cuando pensábamos que ya no nos alcanzarían las leyes de los hombres, aún pueden echarnos de nuestra última morada, hacia el olvido definitivo, la nada más absoluta.
Así que he llegado a la conclusión, antes de abandonar el lugar de descanso de los que he visitado, que hay varios tipos de muerte. Por un lado, la física, la más desastrosamente visible y la que nos hiere y nos arrebata esa parte de nuestro interior que jamás nadie podrá llenar de nuevo, luego, existe otra muerte que se va produciendo a lo largo de los años en los que se va olvidando a esa persona y cada vez se recuerda menos cosas sobre ella hasta que al fin, sucede la muerte definitiva que es el olvido, oscuro, silencioso y lúgubre como esas tumbas olvidadas en los rincones de cualquier cementerio...
lunes, 31 de octubre de 2016
31 de Octubre: Víspera de todos los Santos
En los últimos tiempos, más conocido como Halloween, la víspera de todos los santos no siempre se festejó como se hace hoy en día.
Mis mayores me contaban qué se hacía esa oscura noche lejana en el tiempo, en una España antígua y en blanco y negro, en la que, por estas fechas, se compraban castañas asadas y uno se reconfortaba con el calorcito que del cucurucho emanaba, no como hoy, que mientras escribo estas líneas, estoy en manga corta.
Así que
ya tenemos algo diferente a aquellos lejanos días de mis padres, mis abuelos: el tiempo.
La Víspera de todos los santos, se contaban historias de fantasmas, se escuchaban en la radio relatos de miedo, "el Tenorio", como decía mi abuela y se encendían unas velas de aceite que ella llamaba "palomillas" en memoria de los que se fueron antes que nosotros al más allá, al cielo, al infierno o a la nada, según la creencia de cada uno, válidas todas y respetables, por supuesto.
Es noche de cementerios, de nichos escondidos en las zonas más lúgubres y antíguas del mismo.
El año pasado, pude asistir a un evento que se celebró en el cementerio de mi ciudad, en la noche, un recital de versos, música, envueltos en la oscuridad, alumbrados por velas y rodeados de tumbas.
Al principio, me pareció una idea macabra, pero conforme el ambiente nos fue envolviendo, y me adentré en el sentido del acto, fuera de las típicas bromas que al entrar se van haciendo con los amigos, me di cuenta de la solemnidad del tema y de que allí, en la oscuridad, en el silencio, tan sólo roto por la voz de la persona que recitaba los versos, nos encontrábamos rodeados de la última morada, del descanso eterno, el fin de la vida, de familiares y amigos...
Que los niños se disfracen de vampiros, brujas, zombies y se hagan fiestas y uno se lo pase bien, usando como pretexto cualquier fecha, me parece estupendo. Como ya he dicho antes, todas las tradiciones son respetables, pero añado, inclusive las propias.
Yo mismo, los tiempos cambian, los medios también, suelo agarrar un par de pelis de miedo y ponerlas esa noche, pero procuro no olvidar mis raices, encender una vela por los que ya no están, por si acaso hay un más allá y desde allí, pueden ver esa pequeña luz que yo enciendo
Para sorpresa mía, he encontrado las anteriormente nombradas palomillas de aceite. No creo que las use, por pura comodidad de una vela, pero imagino, que mi abuela las usaba porque sería lo más barato para encender en aquellos tiempos de miseria que le tocó vivir. Una palomilla por cada difunto, yo encenderé una vela por todos los familiares que se adelantaron en el camino. Pero sigamos con el Halloween...
Si nos damos cuenta, en la noche de la Víspera de todos los Santos, en la de antes, qué habia... pues hemos dicho que había historias de miedo contadas de unos a otros, velas, palomillas, flores en las tumbas...
Pero falta algo, señores, algo muy propio de los vivos: la comida.
Mi abuela hacía gachas en estas fechas y arroz con leche, pero son famosos los huesos de santo, roscos de vino y pegarse un homenaje en familia, merendando o lo que sea y en definitiva, en recuerdo de los difuntos con actos muy de vivos.
Pues todo eso no mueve tanta pasta como los disfraces y las fiestas en los pubs adornados para la ocasión, dando de lado nuestro folklore para asimilar el de otro pueblo, asimilando, de nuevo, una fiesta orientada al consumo y para nada a la reflexión, por la vida y su inevitable destino.
La muerte tomada en tono de disfraz...¿para qué? ¿para que no te encuentre?¿Acaso piensas que si te disfrazas de muerto, ella no sabe que estás muy vivo y que vendrá a por tí en el día y hora señaladas?
La idea de la muerte nos aterroriza a todos y nuestra sociedad, en los últimos tiempos, frivoliza con ella, dándole de lado todo lo que puede a un destino ineludible para todo ser vivo.
En estos días de difuntos, de muertos, de familiares que marcharon, si perdemos ese contacto, ese recuerdo y hacemos un nuevo día para la compra de, admitámoslo, disfraces propios del carnaval, conseguiremos dos cosas:
*Que el tío de la tienda donde compramos todo sea más feliz.
*Frivolizar con la muerte y huír de la realidad puede hacer que crezca nuestro pánico al hecho de sólo pensar en ella.
Prefiero las leyendas de Becquer (la cruz del diablo, el miserere, el monte de las ánimas) que un carnaval de segunda fila. Que cada cual haga lo que quiera, pero prefiero celebrar mis tradiciones, aunque nade a contracorriente.
Feliz noche de halloween,víspera de difuntos o de lo que sea. Pasadlo bien con elección propia.
"Felicitaciones para la noche del diablo"
Michael Wincott en El cuervo, 1993
lunes, 17 de octubre de 2016
Tiempo
Nos acompaña a diario, aunque no reparemos en él a cada instante. Cada gota de segundo imparable escapa de nuestras manos como el agua vital para la vida. Todos lo poseen al nacer y nada pueden contra él las riquezas o el dinero, pues todos tenemos tiempo, incluso la persona más pobre del planeta lo posee.
Decimos que nos gustaría tener más dinero, en muchas ocasiones, pero pocas nos percatamos de nuestro tiempo, cuando en realidad, sin tiempo, de nada sirve el dinero.
Pero qué es el tiempo...
Tiempo puede ser un imparable reloj, cuyo minutero jamás se detiene, que parece correr cuando pasas una época maravillosa de tu vida o desplazarse de manera pastosa en los malos momentos, que se eternizan.
Tiempo son velas de cumpleaños, amigos que se van otros que llegan, alguien que se baja en la estación del tan conocido tren de nuestra vida, un deseo de juventud conseguido o muerto, alegrías, tristezas, miedos...
El tiempo es el ladrón que nos roba sin darnos cuenta a diario, cada segundo y no reparamos en ello, hasta ese día en que mirándote al espejo, descubres lo que te parece una cana, y compruebas que son más de una.
Muchas personas tienen la sensación de que desperdician el tiempo, miran atrás y no ven el camino recorrido. Parpadearon un día y se encontraron caminando con un bastón.
El tiempo, un invento del hombre para marcar la vida, relativo, cuya personal apreciación atenaza las vidas de algunos, no se puede parar, no se puede volver...
Nuestro tiempo, ese regalo que a todos nos hace la vida, debe ser vivido intensamente,bebiendo cada una de sus gotas como si fuese la última y eso es algo sencillo, porque en las cosas sencillas es donde mejor se aprecia el valor del tiempo.
No me gusta la frase tan conocida de aquella vieja canción que decía que cualquier tiempo pasado fue mejor.¿Cualquier tiempo pasado fue mejor? ¿Seguro?¿Y el futuro? ¿Qué hay del futuro? Eso también es tiempo, al menos un tiempo supuesto, inventado, porque realmente el futuro sólo existe en la imaginación, el tiempo pasado en el recuerdo y ambos son tan intangibles como nuestros pensamientos que los recrean o crean, según sea el caso.
Tiempo es ahora, hoy, y ese es el mejor tiempo de nuestra vida. Claro que podemos estar en una situación angustiosa, pero realmente eso es vivir. El sufrimiento se entrelaza estrechamente con la alegría y forma parte de nuestro tiempo, de nuestras épocas. Piensa que lo que estás viviendo ahora, mañana será sólo un recuerdo.
Para poder tener una percepción propia del tiempo, yo observo mi alrededor, mi mundo, con esa sensación que todos tenemos de ser el protagonista de una película, porque lo somos, nuestro papel no es el de un secundario, ni mucho menos. Nuestro guión no está escrito, lo vamos haciendo sin darnos cuenta a medida que pasa el tiempo, cometiendo errores, aciertos.
El activo más valioso de la vida es el tiempo, como decía el mago Merlín de Excalibur..."Recordad estos momentos...atesoradlos". Ese instante de tranquilidad tras la tormenta, o la misma tranquilidad que reina antes de la tormenta, aunque los nubarrones del horizonte sean negros como las fauces de un lobo, aún hay tiempo para observar un atardecer más.
Puede que el tiempo vaya cambiando nuestro rostro, con alguna que otra arruga, nos haga perder sensibilidad de vista y oído, e incluso nos haga caminar más despacio y que llegue el día en que subir las escaleras de una primera planta sea como escalar el K2, pero, si os dijera que hay un lugar que, si no se lo consentimos, no lo puede alcanzar, ¿me creeríais?
Todo es relativo, como el tiempo. Unos direis que sí, otros que es una tontería, pero yo os diago que el tiempo, si no lo dejais alcanzar vuestra alma, uno puede tener el cuerpo consumido por los años y continuar siendo joven en su interior, una juventud pausada, serena. Os aseguro que he visto brillar los ojos de personas octogenarias ante hechos puntuales como los de alguien de veinte. Supongo que con los años, a todo se le da la importancia que merece.
En nuestras manos está que nuestra vida, esa estupenda película, se convierta en un clásico imperecedero.
"El tiempo es el mejor autor. Siempre encuentra un final perfecto"
Charles Chaplin
jueves, 15 de septiembre de 2016
Obsolescencia programada
Recuerdo mi primer teléfono móvil, para no hacer publicidad, no daré marcas, pero fue un aparato no mucho más grande que el que uso ahora, aunque sí mucho más grueso. Los teléfonos de ahora son verdaderas maravillas de la técnica y en tu bolsillo no sólo llevas ese aparato que te permite hablar con otra persona en cualquier parte del mundo, también llevas un pequeño estudio de grabación portátil, una cámara de fotos en algunos casos alucinante, una grabadora, tu agenda personal y lo mejor de todo: Internet.
Así que los teléfonos móviles pasaron de ir reduciendo su tamaño y ocupando cada vez menos en nuestros bolsillos, a crecer hasta ofrecernos pantallas táctiles más grandes y de mayor resolución que nos permiten ver películas y vídeos con total nitidez en cualquier parte.
Mi primer teléfono, como solían decir los abuelos, "entregó la cuchara" de mala manera: lo cambie por otro más pequeño al que la batería le duraba mucho más, la compañía me lo regaló a cambio de renovar el contrato.
Aún poseo ese teléfono, guardado en un cajón. La batería le duraba una semana sin recargar una sola vez y eso que le daba caña hablando por él durante la misma. Resistente a golpes, indestructible y fiable como jamás tuve otro, fue presa de la misma estrategia que el anterior... conseguí otro más pequeño. El diseño de éste último era una pasada, tenía una puertecita que ocultaba la pantalla y luces de colores que se encendían cuando te llamaban, era muy pequeño. Sólo tenía un defecto, la batería me duraba tres días hablando lo que yo solía hablar. Aquello era frustrante. Con el paso del tiempo la batería cada vez duraba menos hasta que llegó de nuevo el tiempo de renovar el contrato y obtuve otro terminal...
Esta historia, seguro que es la de todos, y no sólo con los teléfonos móviles, sino con casi todo, por no decir todo. Y da igual que sea un aparato caro o no, su tiempo final esta grabado a fuego en sus componentes internos. Es la obsolescencia programada.
Vivimos en una sociedad basada en el consumo por el mero hecho de consumir, si no existe una necesidad sobre un producto, se crea, y lo que interesa es que ese producto cambie rápido, se quede anticuado, se averíe o quieras mejorar lo que tenías aunque funcione.
Todos mis móviles los cambie funcionando...
Remamos en las galeras del consumo,una prisión agradable en la que nos gusta permanecer, comprar nos relaja, nos hace sentir libres, de elección, de decisión y nos da prestigio social según qué productos poseemos.
Paseamos por los centros comerciales sin un rumbo marcado, con un cartel colgado del cuello que dice "compro lo que sea que esté a mi alcance, ya decidiré después si me es útil", recorremos los pasillos de la misma forma que antes se recorrían las calles de nuestra ciudad, paseando sólo por pasear, con una diferencia: muy posiblemente, el paseo por el centro comercial nos va a costa más dinero que el que damos por las calles de nuestra ciudad, y lo mejor de todo, es que ni tan siquiera salimos a comprar, sólo a pasear...
Observad la próxima vez que vayáis a una gran superficie cuánta gente hay realmente comprando y cuántos miran productos sólo por mirarlos. Como aquellos zombies que Romero retratara en su fabulosa Dawn of the dead, en 1978, así caminamos por entre los pasillos de los centros comerciales, sin rumbo, hasta ver ese producto que covertimos en nuestra presa y sobre el que todos nos avalanzamos para "devorarlo", como los zombies de aquella vieja película...
Naturalmente, esos santuarios de lo innecesario, cuentan con una zona para el descanso del guerrero: la cafetería.
En la cafetería, no sólo reponemos fuerzas para continuar las compras, allí es donde nos vemos las caras y donde nos pavoneamos aún más, pagando incluso más por lo mismo que nos tomamos en otro sitio, pero es la cafetería del centro comercial, incluso hay quien sólo va al centro comercial a la cafetería, aunque casi siempre, sueles enganchar algo en tu camino por las distintas secciones que te conducen hacia dicha cafetería.
Naturalmente, esos santuarios de lo innecesario, cuentan con una zona para el descanso del guerrero: la cafetería.
En la cafetería, no sólo reponemos fuerzas para continuar las compras, allí es donde nos vemos las caras y donde nos pavoneamos aún más, pagando incluso más por lo mismo que nos tomamos en otro sitio, pero es la cafetería del centro comercial, incluso hay quien sólo va al centro comercial a la cafetería, aunque casi siempre, sueles enganchar algo en tu camino por las distintas secciones que te conducen hacia dicha cafetería.
Publicidad, necesidad real del producto o no, todo tendrá su fin en la obsolescencia programada, que pondrá de nuevo al comprador en la casilla de salida, con la misma necesidad que cuando empezó, si acaso, su ansia será aún más voraz. Pensamos que la felicidad estará en poseer más. Prestigio, mejora, avería... Lo cierto es que nada se repara o casi nada, sale más barato comprar el nuevo modelo y el antiguo a la basura.
Estamos convirtiendo nuestro mundo en un vertedero. No soy economista, ni mis capacidades tal vez den para mucho, pero a poco que uno piense, se da cuenta de que en un planeta de recursos limitados, el consumo exhacerbado, inútil y desmedido, dará al traste con todo.
En la naturaleza, nada es un residuo, todo se reutiliza y de nuevo entra en el ciclo vital. Afortunadamente, se empiezan a ver cambios en la mentalidad no sólo de los consumidores, sino de las empresas, poco a poco, la idea de que un objeto sea reciclable se impone en la sociedad. El quid de la cuestión reside en que el consumo crea empleo y nuestra sociedad crea riqueza, sin objetivo, sólo ir a más, basándose en el consumo. hay que encontrar un equilibrio entre ese consumo y el retorno de las materias al circuito productivo, para que, como en la naturaleza, el fin de la vida útil de un objeto no sea un vertedero, sino un nuevo objeto o su participación en la creación de uno nuevo.
Así que, como en tantas y tantas ocasiones a lo largo de la historia de la humanidad, el hombre, una vez más, para avanzar, debe fijarse en cómo funciona la naturaleza, que nos está diciendo a gritos cómo debemos tratar lo que producimos cuando ya no lo necesitamos o deja de servirnos.
Pensad por un momento... qué cosas son imprescindibles para vuestra vida, llegareis a una conclusión curiosa...
Así que, como en tantas y tantas ocasiones a lo largo de la historia de la humanidad, el hombre, una vez más, para avanzar, debe fijarse en cómo funciona la naturaleza, que nos está diciendo a gritos cómo debemos tratar lo que producimos cuando ya no lo necesitamos o deja de servirnos.
Pensad por un momento... qué cosas son imprescindibles para vuestra vida, llegareis a una conclusión curiosa...
Os recomiendo un documental titulado "Comprar, tirar comprar". Os aseguro que cuando lo veais, no os dejará indiferentes...
"El mundo es suficientemente grande para satisfacer las necesidades de todos, pero siempre será demasiado pequeño para la avaricia de algunos"
Ghandi
lunes, 23 de mayo de 2016
El crimen de "Cintasverdes" en la Córdoba de 1890
Mayo es el mes cordobés por excelencia.
Durante el mes de mayo, Córdoba, la tierra del embrujo, de noches a la luz de la luna, de piedras cinceladas por el martillo del arte, de balcones, de famosas tabernas cuyo origen se hunde en las raices de la misma ciudad, tierra de luz, color y calor, tierra del gazpacho, del salmorejo, la única que asienta sobre sus sienes un sombrero que lleva su nombre, "romana y mora" y "callada", separa su vida diaria del mundo para sumirse durante un mes completo en fiesta, flores, colorido, vino, arte y luz.
Mayo es el mes de Córdoba. La ciudad brilla durante esos 31 días con una intensidad única. Sus calles invitan a pasear cuando el Sol comienza a declinar y su amarillenta luz, aún provoca frescas sombras, anunciando que a la vuelta de la esquina, esa misma estrella abrasará esta tierra...
Mayo...cruces... patios...feria...
Las luces de la feria se pueden ver desde cualquier mirador de la sierra que de a la ciudad... la noria, las casetas, música, farolillos, tómbolas, vino, olor a azucar, que si el viento es favorable, a veces lo puedes oler desde otras partes de la ciudad y es que Córdoba es una ciudad pequeña, una joya esculpida a través de los siglos, con esmero y paciencia, con la delicadeza que sólo el viejo arcano del tiempo, posee.
Hoy quiero narraros una de esas historias que te cuentan los mayores, que la oyeron a sus padres que se la contaron a su vez sus abuelos, un historia que sucedió en feria.
La historia que os voy a contar, sucedió en Cordoba, en tiempos de feria, en mayo, a la luz del mismo Sol que hoy baña mi querida tierra, una historia cruel y despiadada que sobrecogió a los cordobeses de finales del siglo XIX.
Fue en un mayo de otro tiempo, el 27 de mayo de 1890.
Cuentan que José Cintabelde tenía en la cabeza asistir a la que fue denominada como "La corrida del siglo", en el coso de Los Tejares, hoy, ocupado por el edificio de El Corte Inglés, en ronda de Los Tejares.
Aquella jornada de tauromaquia sin parangón enfrenatría a los espadas Lagartijo, Espartero y Guerrita.
Pepillo no tenía un real y decidió acudir a pedirle fiado a un viejo amigo con el que compartió faena en un cortijo, Juan Castillo.
En la mañana del día citado anteriormente, Pepillo se levanta temprano para dirigir sus pasos hacia la finca El Jardinito.
El trayecto es largo y los caminos peligrosos, así que se echa al cinto una pistola con seis balas y su navaja.
Al llegar a la finca, se encuentra con José Bello, el guarda.
Para quitarselo pronto de encima, le pide unas naranjas y Juan accede.
Pepillo entra en la casa y entabla conversación con la esposa de Juan Castillo, Antonia Córdoba, que se encuentra en la cocina junto a sus dos hijas de seis y dos años, pidiéndole que le deje el dinero requerido para la entrada, a lo que la mujer aduce que no lo tiene y que su marido no está en casa, que vuelva mañana porque se ha marchado a la feria del ganado y volverá tarde o incluso pasará la noche en la ciudad.
Cintabelde, sin mediar palabra, saca su pistola y dispara en la cara a Antonia. Él no necesita que le den nada, sabe perféctamente dónde guarda su amigo el dinero, pues como he mencinado antes, trabajó con él durante algún tiempo.
Observa cómo entra en la cocina, atraido por el sonido del disparo, José Bello, el guarda, y acciona de nuevo el gatillo de su pistola, de la que sólo se escucha un pobre "clic".
Al ver que el arma no funcina, tira de navaja y le asesta varias puñaladas.
Se dirige a donde su amigo guarda el dinero y coge los veinticuatro duros de plata que encuentra.
Decidido a no dejar testigos, se dirige de nuevo a la cocina, donde las niñas gritan y lloran desconsaladas junto al, supuesto, cadáver de su madre, momento en el cual, atraído por los disparos, gritos y llanto de las niñas, entra en escena Rafael Balbuena, el arrendador de la finca. Cintabelde le asesta una puñalada en la boca y le descerraja un tiro en la cabeza.
Sólo quedan dos testigos: las niñas.
Se dirige hacia donde se encuentran y las deguella con su navaja, sin compasión alguna. Cintabelde abandona el lugar.
Entran en la finca unas personas a comprar naranjas y encuentran la horrible escena y se percatan de que la mujer no está muerta y que balbucea..."Cintas Verdes".
Acuden a la guardia civil y trasladan a Antonia al Hospital de Agudos, hoy en día, la Facultad de Filosofía y Letras, donde no pueden hacer nada por salvarla.
Ningún guardia del cuartel conoce a nadie cuyo apodo sea Cintas Verdes, pero uno de los que está de patrulla por la ciudad, dice que como Cintas Verdes no conoce a nadie, pero que sí sabe de un delincuente de poca monta llamado Cintabelde que vive en la calle Humosa.
Se dirigen hacia alli y entablan conversación con la mujer que les abre la puerta y registran la casa, encontrando unas ropas ensangrentadas. La mujer les dice que Pepillo ha ido a ver la corrida de toros.
Los guardias consiguen que se cierren todas las puertas de la plaza menos una y que todos los asistentes salgan por ella, siendo identificado Cintas Verdes por el guardia que lo conocía.
Cae preso y niega los hechos una y otra vez hasta que le dicen que Antonia lo identificó antes de morir, momento en el cual, se derrumba y cuanta todo con sumo detalle.
El 15 de noviembre de 1890, la Audiencia Provincial de Córdoba, lo condena a morir a garrote vil.
El día 6 de junio de 1891 a las 8:45 de la mañana, José Cintabelde, de 28 años de edad, fue ejecutado frente a la Puerta de Sevilla, pasando a ser la última ejecución pública que hubo en Córdoba.
La historia vil que acometió Cintasverdes pasó a formar parte del saber popular de la época y narrada en los romances de ciegos.
![]() |
| José Cintabelde |
Suscribirse a:
Entradas (Atom)



