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jueves, 8 de octubre de 2015

Terror en la funeraria

Director: Domonic Paris
Actores:Patricia Lee Hammond, Gerard Fielding
Duración: 86  min
Año:1980
País :EEUU








Argumento 

Un grupo de indivíduos se dedican a provocar accidentes y a retirar con posterioridad los cadáveres del asfalto. A parte de la particularidad de provocarlos, hay que decir que los indivíduos son vampiros, y por si esto fuera poco, aún cabe decir que son el sheriff, el médico, el conductor de una ambulancia y el enterrador del pueblo, y no hay que olvidar, que las víctimas de los accidentes están vivas.
Una vez recogidos, son llevados a la funeraria y alli, son mordidos por los vampiros y posteriormente atravesados con una estaca, para que no se descubra el tinglado.
La suegra (siempre son las suegras) de un tío tan cabezón que debía peinarse con un rastrillo, al que por sus santos cojones se le mete en la cabeza que tienen que devolver el cuerpo de la difunta a su casa particular, cuando ya autorizó anteriormente a que se lo llevasen a la funeraria, todo ello símplemente porque sí, es mordida por los vampiros, pero estos no le dan el estacazo de rigor y la buena señora se levanta por la noche y se larga.
Ante el hecho de que pueden ser descubiertos y su tapadera irse al traste, los vampiros se debaten entre encontrar a la anciana y el tio cabezón que dice ahora que han sido ellos los que le han robado el cadáver para, siempre según su derretido intelecto, ganarse unas perras a su costa.

Crítica 

Aunque he tratado de contar el argumento de forma distendida y poco seria, tengo que deciros que esta peliculita tiene un argumento que me resulta buenísimo. Daros cuenta de varias cosas. Los vampiros conviven con los habitantes del pueblo, son gente conocida, pasan desapercibidos y el montaje que tienen hecho para llevar a cabo sus fechorias es bastante ingenioso.
Pero ahora viene lo mejor...ponerlo sobre el celuloide.
La película comienza con una musiquilla inquietante, algo así como una especie de prima lejana de cualquier banda sonora de Carpenter, salvando las distancias, claro está, pero que resulta curiosa y machacante en grado sumo.
Las caracterizaciones de los vampiros se limitan a unos colmillos que parecen sacados de un kiosko de arropíes de allá por los 70 y a freir espárragos, el resto que lo pongan los espectadores con su imaginación. Eso sí... se dedican a enseñarlos a la cámara cada vez que pueden para que nos orinemos por la patilla abajo.
Decir que los efectos especiales son del todo a cien me parecería exagerar mucho, pero casi, eso sí, ganas no le faltan.
Lo cierto es que algunos de los vampiros dan mal rollo, pero no sé si es por lo cutre o yo que sé...
Maniquíes que simulan ser uno de los malos al que tiran por la ventana y se nota a poco que te fijes, cadáveres que son recogidos sin que ningún juez intervenga...¿para qué? en dando el visto bueno el sheriff ya está todo dicho, supongo que será una medida para descongestionar los juzgados del pueblo, que se pueden ocupar en asuntos más importantes como por ejemplo podría haber sido dar trámite a la supuesta denuncia que el yerno de la suegra vampira que se escapa, hubiera llegado a interponer. Pero lo mejor, señores todos...señoras todas... lo mejor no es que se vean de vez en cuando los micrófonos de ambiente...no...eso no... lo mejor es que cuando están en la funeraria y la cámara se retira lo más mínimo, se ve que todo es un decorado, ya que se distingue a la perfección que le falta el techo a la supuesta estancia y se ve el fondo como de una nave...
Las escenas de la anciana, a mi juício las mejores, dan grima y deberían ser muy tenidas en cuenta, esto lo digo en serio, pues me parecen lo mejor de la película, ese demabular con mirada extraña, perdida, ante un pueblo que le es familiar y a la vez extraño, sola y buscada por todos, por los vampiros para darle a probar la estaca y por su yerno, que se desvive buscando su cadáver con abnegación absoluta... Lástima que dichas escenas pierdan ese toque tan fantasmal que tienen, tétrico e inquietante, cada vez que la actriz encoge los labios para mostrar a cámara los colmillos del kiosko de la esquina...

Última claqueta 

Sería el año 1984 u 85 cuando un sábado por la tarde fui con mis padres a hacer la compra semanal en unos grandes almacenes.
Como era habitual, me perdía entre los cientos de películas que allí había. Ya por entonces, el cine de terror me gustaba a rabiar, aunque luego no pudiese dormir.
Me emperré en que me compraran una cinta con una carátula que me gustó mucho y en cuya trasera se veían fotos con unos efectos especiales bastante buenos, así que, por 375 pesetas, aquella cinta se vino a casa.
Esperé al domingo por la mañana en que me quedé sólo para poder verla. Metí la cassette en el reproductor y presioné PLAY...
Cuando vi las imágenes, se me antojó cutre, pero dije... bueno, los efectos que se ven en la carátula por la parte trasera son buenos, así que no hay problema y proseguí con el visionado.
Los minutos transcurrían y aquello no mejoraba, es más, juraría que había visto por la parte superior de la pntalla un micrófono de ambiente...eché para atrás el vídeo y no había duda...joder, joder, joder...
Bueno... un fallo lo tiene cualquiera, estarán ahorrando efectos para el final, siempre pasa lo mismo, pensé...
La anciana con los colmillos de plastico del kiosko...pero ¿qué cojones era eso? Si yo los compraba mejores que esos y hasta tenían sangre pintada...
¿¿¿¿¿¿Queeee?????? 
Pero si eso es el decorado y se nota un huevo... y encima la vieja esa mirando a la cámara enseñando los colmillos del kiosko del tio Paco... pero ¿qué es esto? ¿ya? ¿Ya se ha acabado?¿ Y los efectos especiales de la trasera de la carátula? 
Pensé que lo mismo había más tras los créditos finales y lo pasé rápidamente y... unas narices... la cinta se paró y comenzó a rebobinar...
Me sentí estafado.
Lo que más rabia me daba no era ni los micrófonos de ambiente, ni los dientes del kiosko ni tan siquiera que se viera el decorado... no... lo peor era que yo la había comprado por las imágenes de la carátula y allí no salía nada de eso...
Me dio tanta rabia que paré el video, saqué la cinta y la tiré a la basura, no sin antes haberle sacado todo el carrete y cortado en varios trozos como venganza.

Pero he aquí que pasaron los años y un buen día, hará dos o tres, de repente y sin saber por qué me vino a la mente este título..."Terror en la funeraria".
Y me dio por buscarla en internet. No me fue fácil dar con una copia en condiciones, pero la encontré por cuatro perras, que me costó más los gastos de envío que la cinta y cuando la recibí, con el recuerdo de que la había tirado ya una vez, la guardé, hasta encontrar el momento oportuno, que no llegaría hasta hace unos días en que me volví a acordar y me dio por ponerla.
Lo mejor de todo es que al verla de nuevo, a sabiendas de lo que hay, tengo que decir que, aunque es una cutrada, tiene su encanto, para partirse de risa de lo cutre que es, o porque la vi de niño.
La volví a adquirir por nostalgia y resulta que en tres años, se ha revalorizado su precio considerablemente, con lo cual, a parte de que es un recuerdo de mis inicios en mi cinefagia crónica, ya es pieza de colección.

Me resulta curioso el hecho de que cuando la vi por primera vez, la desprecié injustamente, pues la película está hecha con despreocupación total y se ve y se palpa, vamos, yo creo que está mal hecha a conciencia y para que el personal la pusiera a parir, porque no es posible tal cúmulo de despropósitos si no es a posta, pero con momentos ciertamente curiosos, y ahora me ha hecho gracia... ¿Debería preocuparme? ¿Tenía antes mejor criterio que ahora?¿Acaso he visto tanto cine de derribo que ya cualquier cosa me vale?
Para nada amigos... Terror en la funeraria es lo que es, para un público muy pero muy selecto, con ganas de tener la tele encendida y echar el rato con los amigotes mientras comentas otras cosas, pero sobre todo, fue la cinta que más odie en mi infancia.
Lo mejor de todo vino cuando mi padre me preguntó que si la había visto y que como estaba...
Le respondí que estaba muy chula y que me tenía que ir a hacer las tareas del cole...

Esta vez no voy a poner una frase como colofón, ya que para mí esta película es especial y cargada de sorpresas, he de contaros que me ha dado otra sorpresa más al cabo de los años. Al leer el argumento en la famosa parte trasera de la carátula, tan a su manera, diciendo que el horror y la sangre son la esencia de la película (sin comentarios), y sonreír, por qué no decirlo, al leerlo, descubrí algo... El nombre del dueño de la funeraria Lucard... Leedlo al revés...

DRACUL

Que cada cual saque sus propias conclusiones...
 

miércoles, 1 de abril de 2015

El ejército de las tinieblas


Director: Sam Raimi
Actores: Bruce Campbell, Embeth Davidtz, Bridget Fonda, Richard Grove
Género: Aventuras
Año: 1992
País: EEUU







Argumento

Tras vencer a los demonios en la cabaña del bosque, Ash viaja a través del tiempo hasta la edad media. Allí es apresado y llevado a la corte, donde es arrojado a un pozo en cuyo interior habita un demonio. Ash, curtido ya con estos engendros del infiero, lo despacha tan ricamente y logra convencer a los habitantes del castillo que no es un enemigo. Una vez entabla relación con los habitantes de esa época, descubre que el mismo mal que acabó con sus amigos en su tiempo, acecha también a las personas que lo rodean...

Crítica

Debo reconocer que cuando vi esta película en el cine fui muy injusto con ella, al igual que mucha gente por aquellos tiempos, pues supongo que todos iban con las misma idea que yo: ver una continuación de Evil Dead más violenta, mas salvaje y demoníaca que la segunda parte-remake.
Raimi había cambiado de concepto. Mantenía el mismo personaje y sus demonios particulares, pero la película tenía más humor, más fantasía... aquello no era una peli de terror...era de aventuras.
Salí echando pestes de la sala, sintiendome estafado. Qué lejos estaba de lo que era sentirse realmente estafado al salir del cine, porque con los años comprendí, que aunque aquella película no era lo que yo esperaba, sí tenía una calidad tan enorme, que sólo hay que investigar un poco por internet para comprobar que hoy en día, es una película de culto y de las grandes. 
Hoy, con el paso de los años, la tengo en el lugar que se merece: UN PELICULÓN COMO LA COPA DE UN PINO.
La cinta está llena de guiños al fantástico desde viajes en el tiempo hacia épocas de caballeros (Un yanqui en la corte del rey Arturo) a esqueletos pertrechados al estilo de Jasón y los argonautas de Harryhausen e incluso al Retorno de Jedy, con las famosas palabras que Ash pronuncia, son en realidad los nombres de tres esbirros de Java.

Ash, heroe gore por excelencia, es mucho más chulo que diecisietemil ochos. Recordad, los que habeis visto la segunda parte...esa escena en la que un demonio está tirado en el suelo y repite sin parar..."me tragaré tu alma, me tragaré tu alma, me tragaré tu alma" y Ash, mientras le mete los cañones de la escopeta en los morros ,le dice..."trágate esto" justo antes de volarlo en pedazos. Pues esa actitud es la que tiene en todo el metraje de El ejército de las tinieblas.
No sé vosotros, pero a mí, me encantan ese tipo de personajes que siempre tienen una frase contundente para cada situación, llena de chulería y a la vez humor negro, que se ríen de las situaciones más peligrosas para ellos, al estilo de Bruce Willis en el último Boy Scout, de Tony Scott, 1991, porque si se ha de ser un chulo, al menos que sea con estilo...
Humor a brochazo gordo estilo ochentero y punto.

 Los decorados son espeluznantes, donde se palpa la mano de Raimi y sus anteriores trabajos, pero con más presupuesto, como salidos de una pesadilla en la que por algún extraño motivo, te gusta permanecer. Me encanta el molino, decrépito, en medio de una tierra maldita en la que demonios feroces campan a sus anchas. Ese tono azulado que tiene, frío, de otro mundo.

Los efectos especiales, hoy en día pueden resultar cutres...o no, según se mire, porque ya cansa tanto ordenador de por medio y se echa en falta más artesanía y cabeza que píxeles. Destacables y bastante buenos si recordamos que es una peli de comienzos de los noventa.

La banda sonora, perpetrada por Joseph LoDuca y Danny Elfman, es sencillamente genial e inmejorable, plagada de sonidos que y pasajes que evocan un mundo retorcido por esos demonios que persiguen a Ash desde la cabaña del bosque hasta su viaje en el tiempo, contundente en ocasiones y hermosa en otras, no tiene desperdicio... medieval y fuerte, se ajusta como un guante a la historia que narra el film.
Me encanta el tema de amor... dulce casi en su totalidad, pero con alguna nota inquietante con la que parece decirte..."¡Eh! no te equivoques...esto sigue siendo Evil Dead".

Por último, destacar que goza de un final alternativo nada despreciable, aunque me gusta más el que al final se dejó, pues continúa en la línea macarra de Ash hasta los títulos de crédito.
Como digo, el final alternativo...Ash, en su deseo de volver a su época, ingiere seis gotas (¿por qué justamente seis? Tal vez porque es el número del diablo, que aunque se repita dos veces más, sólo marca su énfasis por acercarse al número siete, el número de Dios) que lo harán dormir y despertar en su época.
Así que se encierra en una cueva junto con los restos de su destrozado coche y todo lo que trajo consigo y vuela la entrada. Pero cuando despierta y sale al exterior, no da crédito a lo que sus ojos le muestran...
No os cuento más, por si no lo habeis visto, así os animo a hacerlo.

Última claqueta  

 Aquella tarde  acudí al cine, a principios de los noventa, viernes, a primera hora... Hoy, para tener la sensación más apropiada, más cercana si cabe a aquellos años, la vuelto a ver en VHS.
Como no disponía de una copia, decidí buscarla por internet y descubrí que el precio era un tanto alto, símplemente por hacer la tontería de tenerla en VHS.
Pero, pensé...si la compro en DVD, lo mismo tiene un doblaje nuevo y acabo detestándola, así que volví a buscar con más ímpetu hasta que logré dar con una copia a muy buen precio.
Me arriesgué, pues el estado podría ser lamentable por cinco asquerosos euros y me llevé la grata sorpresa que sin estar de concurso u exposición, cumple de sobra. Es una primera edición y se ve bastante bien.
Enchufé el magnetoscopio (vídeo para los tragacintas de andar por casa como yo) y el televisor de rayos catódicos  (tubo) que tengo dispuestos en un rincón de mi cueva para ocasiones de alto nivel como esta, e introduje la cassette... La máquina comenzó a funcionar y tras los anunciós, la película empieza, con sus típicas rayas, su sonido cutrecillo y, en definitiva, todo el ambiente y sensación de cuando la vi por segunda vez tras alquilarla en el videoclub.

Soy de los que piensan que el continente es tan importante como el contenido. Bien es cierto que una edición en DVD o BR se verá mucho mejor, pero hay ciertas películas que requieren su soporte de época, como si de un vino se tratase en el que la copa en la que te lo tomas forma parte del ritual, pues aquí, igual.
Una película tan especial como esta, requiere ser vista tal y como salió, sin añadidos, sin retoques, en su tinta.
Tener en tus manos esa pedazo de carátula, con uno de los carteles que más me han gustado hasta la fecha, tan ochentero como falso ( esa escena no aparece en el film), causa una extraña sensación que te hace retroceder a aquellos días de instituto y cintas de vídeo.
Esto me hace pensar en que hay objetos que son capaces de traerte a la memoria recuerdos y sensaciones que ya habías olvidado, envueltas en la seda de la nostalgia, pues al desembalar el paquete en que recibí la película, y tenerla en mis manos, esa carátula azul enorme, Ash con el rifle en un brazo y la motosierra en otro, engañosamente cachas...pareció como si por un instante las paredes de mi habiatción se desvanecieran y en su lugar aparecieran los estantes de aquel videoclub donde yo alquilabas mis peliculillas...
 



"Claro que podría haberme quedado en el pasado... hasta podría haber sido rey... pero... a mi manera...ya soy rey... Saluda al rey, muñeca"